Por Alberto Sladogna & publicado en SDP
......La modernidad capitalista introduce la libertad de vender la fuerza de trabajo. En el real no se trata de libertad, es simplemente coppelas o cuello. Vendes o no tendrás vida como empleada.....
......Esa ausencia de libertad es su característica, ese trazo de una libertad que no es deja ver los horizontes subversivos compartidos por la obra de Marx, la de Freud y la de Lacan. El psicoanálisis no puede analizar a un verdadero católico, su condición de ser parte del rebaño se lo impide al margen de su conciencia. Un esclavo espiritual no tiene en su horizonte analizarse. Un esclavo laboral aplastado por la necesidad no puede tener como horizonte ejercer derechos que no son parte de su condición. Los romanos indicaban que los esclavos eran asimilados a las cosas y a los animales pues estaban sólo orientados por la necesidad.....
.....En esas empresas suponer que las empleadas tienen un derecho que no ejercieron, no sólo es un desvarió, sino que es una obscenidad que las termina haciendovíctimas de un suicidio laboral. Los empresarios ubican al trabajo como un favor que el señor feudal da a sus siervos, de forma semejante a como Dios hace el favor a las ovejas de permitirles vivir o no vivir, venir o salir de este mundo.
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