Lo único que se necesita para que triunfe el mal, es que los hombres buenos hagan nada.

Edmund Burke. Escritor y pensador político irlandés. 1729-1797.

La felicidad del pueblo y de cada uno de los ciudadanos consiste en el goce de la igualdad, seguridad, propiedad y libertad. La íntegra conservación de estos derechos es el objeto de la institución de los gobiernos, y el único fin de las asociaciones políticas.

José María Morelos y Pavón 1814, art. 24 Constitución de Apatzingán.



domingo, 3 de octubre de 2010

EL PENSAMIENTO DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL DE 1968

Flor de Luna

Cuando escuchas hablar del 02 de octubre de 1968, ¿qué es lo primero que se te viene a la mente? Represión, el batallón olimpia, estudiantes corriendo, el ejército. Tal vez sea lo primero, pero después se vienen otros y preguntas, dudas ¿cuáles fueron los motivos de los estudiantes en varios estados de la República Méxicana en hacer comités de huelga y encabezar un movimiento?

Lo que siempre se nos ocurre es leer acerca del tema, pero nos podemos topar con muchos libros de derecha, ¡ése fue mi caso!;sin embargo, agradezco a mi profesor de la Facultad encausarme acerca de la literatura adecuada, puedes documentarte con "Noche de Tlatelolco", "México 68: juventud y revolución", "Días de Guardar" no puede faltar, "El otro movimiento estudiantil","Los archivos de la violencia", proceso, "Los días y los años" y otros que escapan a mi mente.

Uno de esos libros, "Los días y los años" de Luis González de Alba ha dado la respuesta que más me ha gustado a mi pregunta inicial, me permito transcribir la respuesta:

....."Al abrirse la puerta del elevador , un calor de persianas asoleadas hacía más intenso el aroma de la madera barnizada que recubre los descansos en cada piso de la torre de Humanidades. Las plantas del octavo piso humedecían el aire. Subí las persianas, abrí todas las ventilas y entrí el sol de la tarde por los cristales. Ojalá llueva en la noche, pensé. La puerta estaba abierta. Al fondo se podía escuchar el mimeógrafo funcionando.

El piso era muy cómodo y amplio. En un extremo tenía un salón grande rodeado de cubículos, en ellos, habíamos instalado el mimeógrafo, el sonido de "Radio Humanidades" y la cafetería eléctrica. En el salón grande había otro mimeógrafo y mesas para cortar los volantes. Las sillas estaban apiladas en un rincón. Otro cubículo lo usaba Revueltas para escribir los manifiestos de la Asamblea de Intelectuales y Artistas y, después, los análisis que presentaba al Comité de Lucha, pues éste había sido ampliado con algunos compañeros que no pertenecían a la Facultad. Muchas oficinas estaban vacías. El piso tenía otra ala, ésta mucha más elegante, alfombrada por completo de rojo, con cortinas blancas, libreros y sillones. Di un vistazo por todas partes, pasé por las oficinas vacías y regresé. Junto a la puerta de entrada había otra puerta, toqué y durante un rato se escuchó que alguien se acercaba hablando.

Sobre la alfombra había una grabadora grande y varios rollos de cable. Escudero platicaba con dos muchachos que llevaban camisas a cuadros, como de leñador, pantalones de pana y botas bajas.

-Son del SDS- me dijo Osorio mientras cerraba la puerta.
-¿De Berkeley?
-No, del SDS alemán.
-¡Ah!, mucho gusto.
En la mesa larga para conferencias, que usábamos durante las reuniones ampliadas, se veía un micrófono. Escudero respondía
una pregunta en ese momento. Me senté en silencio.

-Se nota una gran diferencia entre las demandas formuladas por los estudiantes mexicanos y las que han enarbolado en otros países. Nosotros no alcanzamos a explicarnos la defensa de la Constitución que hacen ustedes. En Alemania no queremos defender nuestra actual Constitución, sino acabar con ella; lo mismo pasa en Francia o en Italia; los estudiantes impugnan a sus regímenes y a las leyes que los sostienen. ¿Qué me puedes decir al respecto?- me preguntó uno de los alemanes, que tenía unos veintiocho o treinta años.

-Ya otras veces nos han preguntado lo mismo- respondí-.Tanto para los franceses, como para los norteamericanos que han venido, es inexplicable que un movimiento de alcance nacional, como el nuestro, con las proporciones que ha adquirido para estas fechas, insista constantemente en demandas tales como libertades democráticas y respeto a la Constitución. La diferencia radica en varios puntos. En primer lugar, permíteme aclararte, para evitar confusiones posteriores, que nosotros no aceptamos la tesis de que los países de América Latina, o todos aquellos que no han tenido una revolución burguesa, deban primero efectuar ésta para luego iniciar una revolución socialista.
Nos parece que ya Cuba demostró lo contrario y que insistir en la actualidad en la necesidad de pasar por la revolución burguesa en el camino a la socialista es la forma más primitiva de disfrazar el oportunismo. Quise empezar por aquí porque nuestras principales demandas, vistas desde lejos y sin conocer el país, hacen pensar en quienes aún piden alianzas con las "burguesías nacionales", votaciones como sinónimo de democracia y cambio frecuente de hombres en el gobierno. Cuando en Europa y los Estados Unidos se oye "libertades democráticas" y "respeto a la Constitución", no parecen consignas revolucionarias.
Estoy de acuerdo con ustedes en que, después de las movilizar a casi un millón de ciudadanos, nada más en esta ciudad, y contar con la simpatía de sectores cada vez más importantes, las demandas que formularían los estudiantes de otros países serían muy distintas, en aparencia mucho más radicales. En cambio nosotros seguimos manteniendo exigencias puramente reformistas. La verdad es que en nuestro país, tales demandas cobran un carácter no sólo avanzado, sino abiertamente revolucionario en sus consecuencias. Me explicaré.
La actual Constitución de la República nunca ha estado vigente en su totalidad por razones que la historia oficial oculta: al finalizar la Revolución de 1910 se intentó dar carácter de ordenamiento constitucional a las más importantes reformas exigidas por cada facción revolucionaria. El carrancismo, la facción más conservadora, pero al mismo tiempo, con mayor solidez ideológica, tenía para entonces el control político de la nación y era de esperarse que la Constitución resultara liberal y moderada. En parte así fue; pero, a pesar de que el control político lo ejercían los carrancistas, las ideas revolucionarias estaban aún demasiado frescas en la mente de los diputados constituyentes, la presión popular era muy grande y el carrancismo no podía gobernar solo, necesitaba ganarse el apoyo popular.
Las reformas de Carranza, cautelosas, pero orientadas a conmover la opinión; su programa político, liberal, pero claro, le ganaron el apoyo de la Casa del Obrero Mundial y de sus "batallones rojos". Villa fue derrotado, en gran parte, a causa de que los "batallones rojos" combatieron al lado del carrancismo. La Casa del Obrero Mundial, fue clausurada después, pero seguía siendo una fuerza presente, como eran los obreros que habían combatido contra Villa y otros grupos revolucionarios. La composición política del Congreso reflejaba todas estas contradicciones y la debilidad de la naciente burguesía. El proyecto de Carranza fue rechazado y en su lugar se promulgó, muy a pesar del Poder Ejecutivo, nuestra actual Constitución. Para poder gobernar era necesaria una política de "unidad nacional".
Y así lo vio el carrancismo. Ahora bien, la derrota militar de los sectores con pensamiento más progresista y su incapacidad para dar cohesión a un sistema ideológico y político que se enfrentara con el éxito al carrancismo, trajo como consecuencia una contradicción permanente entre el espíritu revolucionario que animó a muchos legisladores y el gobierno establecido. Ningún gobernante se ha sentido con suficiente fuerza como para modificar a fondo la Constitución y adaptarla a las verdadderas necesidades de la clase en el poder; o mejor aún, así como está, con toda su apariencia radical dentro de las constituciones no socialistas, es la mejor fachada para un gobierno que pretende ser el sucesor tanto de Carranza, como de Villa, Zapata y todos los revolucionarios mexicanos sin excepción. Por lo mismo no se modifica, pero tampoco se cumple.
A eso se reduce actualmente la "unidad nacional": tu trabajas, levantas el país, me defiendes de los gringos...y te prometo seguir hablando de la Revolución en todos los discursos. Bueno, pues por ahí nos hemos colado:
la mayor parte de los innumerables cuerpos de policía son ilegales, el artículo 145 del Código Penal es probablemente anticonstitucional, el abuso de poder es la llaga más extendida y el mal más vergonzoso en la vida pública de nuestro país; pero las policías, la legislación arbitraria, los abusos de poder, la corrupción de las organizaciones populares, el sometimiento al Poder Ejecutivo por parte de los otros dos poderes, son los puntales mismos del régimen. Un solo ejemplo: si desaparece la corrupción de las organizaciones populares y su sometimiento directo al régimen, la fuerza liberada será tan grande que cambiará todo el actual equilibrio de fuerzas. Por eso se nos acusa de querer derrocar al gobierno.


-Y hay algo más- agregó Escudero-. El Estado actual necesita, para su supervivencia, mantener firmes cada uno de los puntales. Estamos pidiendo libertades democráticas, bien poca cosa en apariencia; pues si la conmoción que hemos producido trae como consecuencia libertad en los sindicatos, con ese solo triunfo se acabó el sistema político mexicano que ahora conocemos. Le quitamos de un golpe su principal puntal.

-¿Socialismo?- preguntó uno de los alemanes acercándose al micrófono y volviendo a colocarlo junto a Escudero.

-No. Por lo menos, no de inmediato. Pero el cambio político sería tan grande que chance y en un descuido...."

-¿Cómo?

-Quiero decir que el régimen se debilitaría a tal extremo, en cuanto perdiera el férreo control que ejerce en forma directa, que podría darse muy pronto un cambio cualitativo......"


Aunque algunas cosas han cambiado desde entonces, les pregunto ¿qué ha pasado últimamente?, cada vez se hacen nuevas leyes "ad hoc" para las clases en el poder, cambiandole el sentido y espíritu revolucionario de nuestra Constitución.

No se ha dado ese cambio cualitativo porque no se cumple lo que señala nuestra Carta Magna. Los estudiantes del movimiento de 1968 defendían nuestra Constitución por liberal y revolucionaria.
Si se ejercieran nuestros derechos civiles plasmados en ella, podría existir mas igualdad y justicia social, y como dice Escudero "chance y....".

O ustedes ¿qué opinan?

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