
Señala Carlos Jesús Rodríguez en su columna de hoy: En su
libro "La democracia en México y el clero político" Pablo
González Casanova hace una análisis del papel que ha jugado
la iglesia en la conciencia ciudadana, de tal suerte que a
pesar de los afanes reformistas del ex Presidente Benito
Juárez, los gobiernos sucesivos dieron, quitaron y
devolvieron el poder al clero, al darse cuenta que se trata
de una poderosa estructura sobre la que descansa el sistema
de Gobierno... Alguien lo dijo alguna vez: el sistema
político mexicano se sostiene en dos estructuras: una es el
clero -que convence mediante la palabra y permite mantener
la paz al interior de una sociedad mayoritariamente inculta
y por lo tanto "fanatizable"- y la otra, el Ejercito que
persuade mediante el garrote.... Dice González Casanova que
uno de los grandes obstáculos para la democracia en México
ha sido, desde siempre, el presidencialismo y la manera en
que el Poder Ejecutivo oprimía a los poderes restantes, el
Legislativo y el Judicial... Otro de los factores de poder
era el clero, pues México ha visto una larga y fatigante
lucha entre el poder civil y la iglesia católica.... En su
reseña advierte como en el siglo XIX los liberales
encabezados por Benito Juárez trataron de limitar su poder
y ambiciones, pero con Porfirio Díaz lo recuperaron en muy
buena medida... La Revolución volvio a intentar controlarlo
y se llegó al extremo de una lucha violenta que conocimos
como la " Guerra Cristera". Con Lázaro Cárdenas volvió la
paz y la iglesia pareció darse cuenta de su papel al
servicio de la vida espiritual y no en los afanes
materiales y políticos de la República.... Sin embargo,
poco a poco, el clero volvió por sus fueros, regreso a ser
un factor real de poder con un enorme peso en la vida
política... La derecha gano terreno y los últimos
presidentes priistas resucitaron los insanos deseos del
clero de participar en la vida política de la Nación, y
desde Manuel Ávila Camacho que se declaró publicamente
creyente, hasta Carlos Salinas que modificó la Constitución
para beneficio del clero, el sistema ha operado para que
las iglesias, sobre todo la católica, recupere su sentido
de arrogancia y prepotencia usuales en un país creyente...
De esa manera, actualmente todo aquello que prohibía la
Constitución laica, que miraba por las creencias de todos
los mexicanos, se da: los actos de culto externo son
cotidianos y las intromisiones en política de parte del
clero."
Debemos agregar a este análisis los graves hechos que
vienen ocurriendo en el seno de la Iglesia con pleno
conocimiento del Vaticano: la pederastía de sacerdotes y
altos prelados como el caso del fundador de los Legionarios
de Cristo con las graves secuelas, generalmente de por
vida, que este tipo de abuso causan en las víctimas. La
conducta habitual de la alta jerarquia católica al saber de
estos casos ha sido hasta el momento primero negarla,
después justificarla, siempre encubriendo a quienes
incurren en este delito para lo que como norma general se
les cambia de parroquia, tratando de evitar a toda costa el
castigo penal que semejantes conductas ameritan y menos
aún haciendo una autocrítica sobre "el por qué" existen
tantos casos de curas pederastas al interior de la Iglesia
católica.
Los sacerdotes son representantes de la Iglesia católica y
debemos estar seguros de que los buenos sacerdotes,
aquéllos que realmente han escogido el camino del amor y
protección a sus semejantes, están en desacuerdo y censuran
severamente tanto los abusos sexuales como los abusos de
poder en que incurren la alta jerarquía y los sacerdotes
más apegados a los privilegios y lujos, quienes como en el
caso del Cardenal Sandoval Iñiguez y del vocero de la
arquediocesis, no dudan en mentir para condenar aquéllo que
es diferente a lo que ellos quieren o piensan; asismimo
estos personajes al señalarles su falta de veracidad y de
toda ética y exigirles pruebas nuevamente no dudan en
mentir y en victimizarse diciendo que es por actitud de
odio que se les pide actuen con la verdad y con respeto a
la ley ¿¿??. Imposible no observar que son ellos los que
buscan polarizar las reacciones de los creyentes.
Hoy por hoy más creyentes no son fanáticos, saben que los
representantes de la Iglesia son seres humanos, con
ambiciones materiales y de poder a veces voraces que pueden
incurrir en graves faltas. También saben que es necesario
apoyar acciones como la que el Jefe del Gobierno del DF ha
emprendido el día de hoy con su demanda al Cardenal
Sandoval Iñiguez para que:
1) Que quede claro quien miente.
2) Se haga consciencia sobre la naturaleza de las
declaraciones que algunos ministros de la Iglesia llevan a
cabo para manipular a las personas creyentes y de buena fe.
3) Conscientes de la gravedad de las acciones en que
incurren dichos ministros de la Iglesia, las personas
creyentes deben actuar en consecuencia, sin odio pero con
el pleno razonamiento de que debe hacerse evidente el
rechazo a semejantes conductas mentirosas y manipuladoras,
pues al no hacerlo se está contribuyendo a que dichos
ministros o sacerdotes sigan actuando con cinismo
descarado. Esto puede hacerse portando pancartas en las
misas, pegando cárteles en los frentes de la iglesias con
señalamientos como "no mentirás o darás falsos testimonios
contra el Jefe del Gobierno del D.F." "no manipularás los
hechos contra la SCJN porque ésta no hizo lo que a tus
intereses convenía", no asistiendo a misa y con todo lo que
nuestra imaginación considere conveniente hasta que se vea
un verdadero cambio y un mayor compromiso con la verdad y
con la ética, cuestiones importantísimas para la paz y para
una mejor sociedad.
4) Se lleve a cabo un gran movimiento que manifieste la
importancia del Estado Laico en nuestra Nación por un
lado apoyando la demanda del Jefe de Gobierno del D.F y por
otro llevando a cabo eventos donde se evidencie el valor
enorme de contar con un Estado que defienda y respete la
diversidad en todas sus formas: de pensamiento, de imagen,
de capacidades, de preferencias sexuales, etc.. Un
movimiento más allá de todo prejuicio y con el pleno
respeto y tolerancia a nuestras diferencias, porque nuestro
derecho acaba donde empieza el derecho de los demás. "El
respeto al derecho ajeno es la paz".
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