Tras enterrar a los tres estudiantes acribillados por soldados el pasado 2 de junio en Reynosa, Tamaulipas, familiares y amigos desmintieron la versión dada a conocer el pasado viernes por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) de que los jóvenes –de 13, 15 y 17 años– estaban al servicio del crimen organizado.
Publicado por La Jornada.
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